Les souvenirs
El 8 de mayo en el Centro Cultural La Hendija se proyectará en estreno la película “Les souvenirs”, de los cineastas locales Ivo Betti y Luis Boeynkens sobre la vida del pianista paranaense Francisco “Pancho” Manuele.
“Les souvenirs” -según sus directores- aborda las vivencias poco conocidas de un ex pianista que no puede establecer un vínculo sólido con la realidad, pero que lucha por sobrevivir día a día. Mientras los recuerdos sobrevienen en el relato, aumenta la sensación de aislamiento en un mundo frío y solitario del personaje. La duda y los fantasmas invaden su mente. En tanto, detrás del músico se esconde el niño castrado, el rebelde maltratado por la sociedad, que se prepara para desaparecer.
El argumento cuenta sobre el ex pianista Antonio Francisco Manuele que tiene actualmente 71 años. A los cinco años ya reproducía música clásica sin jamás haber estudiado. Las presiones, la extrema rigidez en la enseñanza y las exposiciones continuas hicieron de él un hombre inseguro y hosco. Acompañado, dirigido y controlado por su madre, luego de fallecer ésta, el músico abandona la carrera en pleno ascenso y se sumerge paulatinamente en un universo de locura y depresión, cercado por los fantasmas del pasado, que con el correr de los años profundizan el desencanto para con sus familiares más íntimos. En tanto, sus amistades se alejan.
Al cabo de un tiempo se encuentra solo y abandonado, y comienza a ser discriminado en el circuito local por su aspecto desprolijo y andrajoso. Sin embargo nada afecta al artista bohemio que en ocasiones manifiesta sentirse libre y capaz de tomar decisiones por primera vez en la vida. Durante años camina extraviado por las calles de la ciudad, ajeno al paisaje, visitando plazas, iglesias y bares. Sus días transcurren en la miseria absoluta, en un silencioso departamento donde conserva un viejo y desafinado piano al que teme acercarse. Día y noche dialoga con su conciencia en la penumbra y en los sueños, e intenta analizar los momentos traumáticos de su infancia, adolescencia y adultez. Como buscando una respuesta en un poder superior se aferra profundamente a Dios, de quien a ratos descree y desconfía. Intenta desentrañar el pasado y adivinar el porvenir consultando brujos y guías espirituales, mientras sostiene que su madre -a quien recuerda con horror- lo ha hechizado habiendo bloqueado su mente para siempre.
Hoy su vida se apaga en un geriátrico en las afueras de la ciudad, imágenes que se podrán apreciar sobre el final de la película. Solitario y preso de un sistema perverso donde la ley del más fuerte prima sobre el corazón y los sentimientos, el hijo pródigo, el hombre rebelde maltratado por la sociedad se prepara para desaparecer.
Dialogamos con Ivo Betti, uno de los hacedores de este filme.
-¿Cómo surgió la idea de hacer un documental sobre Francisco Manuele? ¿Qué fue lo que te atrajo del personaje?
-La idea surgió después de una nota que hicimos con Claudia Martínez para Semanario Análisis. Ella hacía una sección que se llamaba “El reportaje impertinente”, donde entrevistaba a personajes de la ciudad; y yo hacía las fotos. Ese día dando vueltas por la Plaza San Miguel se encontró con Francisco y me llamó por este tema. Así, casi por casualidad, tuve la oportunidad de escucharlo hablar. En ese momento me di cuenta de que era la película que andaba buscando. A Francisco lo conocía de mentas; sabía que era un pianista conocido en el mundo y nada más. Al día siguiente pedí prestada una cámara y lo fui a buscar al Club Progreso. Así por varios días, lo acompañé a la casa, al bar, a la Plaza y le propuse filmar algo sobre su vida. Luego hablé con Luis Boeykens (también Director del film), que en ese momento estaba en Buenos Aires filmando otras cosas. Ni bien le comenté se vino a Paraná a ver el registro y así empezamos. Planteamos el documental como una aventura, que nos iba a llevar por donde él quisiera; y así fue. Hubo un guión al principio, pero este se fue modificando con el correr de los meses. Eso sucede siempre; ya que la realidad por más que uno intente forzarla; constantemente se manifiesta y se cruza en el camino. Y esto es eso. Hay treinta horas de material crudo de una realidad ineludible que nosotros filmamos durante casi tres años; y concentramos en 45 minutos. Fue una experiencia muy interesante.
Con respecto al personaje hay varios aspectos a tener en cuenta. Francisco es un tipo con una sensibilidad impresionante; muy culto, con mucha cultura. Es muy sincero y directo en lo que dice y hace. Muy esencial. Y todo eso se ve reflejado en este trabajo.
-¿Cuánto tiempo duró el rodaje? ¿En qué locaciones?
-Filmamos durante dos años y medio en diversos lugares de la ciudad. Lo acompañamos a todos lados. En su casa, en la plaza, en bares, en la iglesia, en el Teatro 3 de Febrero; en el Circulo Médico.
-¿Se trata de una entrevista a Manuele o también hay otros testimonios?
-No es precisamente una entrevista. La cámara acompaña a Francisco en sus quehaceres diarios; mientras, él va haciendo un racconto de su vida, reflexionando sobre temas como la infancia, la familia, miedos, frustraciones, momentos alegres, etc.
-¿Él se mostró dispuesto a participar o tuvo resistencias?
-Francisco es muy tímido cuando no conoce a alguien y tiene muy bajo perfil, pero siempre estuvo dispuesto a participar; de otra manera hubiese sido imposible hacerlo. Nos hicimos muy amigos y nos divertimos mucho durante el rodaje.
-¿Quiénes más participaron en el documental?
-Si bien durante el rodaje hubo encuentros con algunas personas que en ese momento visitaban al maestro, estas fueron pocas, e irrelevantes para el contenido de la historia que se iba a contar.
Quiero agradecer a todas las personas que nos apoyaron en este proyecto, Red Gesol; Basa Costera Criolla; Semanario Análisis; el Instituto Audiovisual de Entre Ríos; la orquesta Sinfónica; el Teatro 3 de Febrero; el Circulo Médico; Sección de Fotografía de El Diario; a Verónica Barboza, a Pablo Feuillade, Daniel Enz, Claudio Cañete, Sergio Cantero, Gustavo Morales; Ruben Clavenzani, Amilcar Damonte; Alejandro Karavokiris; Jerónimo De Bueno, y muchas personas más.
Por otra parte quiero agradecer especialmente al Centro Cultural La Hendija; Armando Salzman y Laura Martincich, ya que cada vez que uno propone algo, siempre están dispuestos a acompañar a la cultura; incondicionalmente.



