
La noticia se conoció días atrás y de ella nos hicimos eco en el número anterior de Laurentino: el espacio teatro Metamorfosis, que trabaja en Paraná desde 2001, cerraría definitivamente su sala de calle 9 de Julio en el mes de abril, por no poder afrontar los gastos de alquiler.
Entrevistamos a Oscar Lesa, responsable de ese movimiento cultural, para conocer un poco de las circunstancias que llevaron a esa determinación.
-¿Cuál es la situación actual de Metamorfosis?
-Para poder responder cómo estamos, deberíamos retrotraernos algo en el tiempo y tocar algunas situaciones puntuales, seguramente hay muchas más, que nos afectaron directamente o que definen el contexto de producción en el que llevamos adelante nuestra tarea.
En principio, la sala de calle 9 de Julio 211 cerrará sus puertas a fines de marzo, luego del maratón de obras que tenemos programadas. Más que una idea es una decisión tomada. Pero no es una decisión tomada de la noche a la mañana, ha venido madurando casi desde el momento mismo del nacimiento de la sala.
Metamorfosis comenzó a funcionar en marzo del 2001 (en calle Perón) logramos sobrevivir a la crisis posterior pagando el alquiler con Federales, Lecops, Lecor, etc., al costo de generar una deuda que costó mucho esfuerzo y tiempo saldar.
De esos tiempos recordamos ser unos privilegiados por poder brindar el espacio para la realización de, por ejemplo, “Gordos poemas” mientras afuera las instituciones de la Argentina terminaban de destrozarse y nuestra condición de ciudadanos caía en forma inversamente proporcional al incremento del “riesgo país”. “Gordos poemas” sirve para explicar que el espacio, más que al aspecto físico, se refiere a algo que lo trasciende, desde la poesía se podía, reflexionar con humor, con bronca, era uno de los pocos lugares donde el deseo seguía encontrando un territorio. No recuerdo de ese momento algún tipo de apoyo por parte del Estado. De hecho durante un buen tiempo no hubo autoridad al frente de Cultura de la Provincia.
En el año 2004 la sala se traslada a su ubicación actual, la tragedia de Cromañón todavía era muy reciente. Conseguir una habilitación municipal como espacio cultural, que nos permitiese recibir un subsidio del Instituto Nacional del Teatro como sala, implicó internarse por vericuetos kafkianos, de oficina en oficina explicando que un espacio teatral con una capacidad para cuarenta espectadores no necesariamente debe ser el “3 de Febrero” , explicar que si se cambiaba el sentido de abertura de la puerta corríamos el riego de romperle la nariz al transeúnte que ocasionalmente pasara por el frente, que en definitiva no éramos un comedor, etc., etc., Cromañón significó un mazazo que nos hizo reflexionar a partir del dolor en las condiciones en las que trabajábamos, pero también desnudó la carencia de una normativa para los espacios culturales independientes, la impericia, el desconocimiento y el temor de la firma de los responsables de dichas áreas. Y en parte ese temor, es lógico, ya que uno teme lo que desconoce. Algún tiempito después Di Tella, Secretario de Cultura de la Nación, causó cierto revuelo al declarar que la cultura no era una prioridad para el gobierno, lo que le costó el cargo, pero al fin de cuentas enunciaba una verdad de Perogrullo. Cabe aclarar que en Santa Fe, y por las mismas razones, cierran entre enero y marzo tres centros culturales independientes, que no pueden hacer frente a los costos económicos que implican realizar las obras necesarias para lograr la habilitación, y que, por ese motivo se ven imposibilitadas temporalmente de percibir el subsidio del INT y ante la falta de apoyo de la Municipalidad y de la Provincia no pueden seguir adelante. Y también, es necesario recordar que algunos espacios independientes que quedaron en pie comienzan entonces a recibir una ayuda económica de la Universidad Nacional del Litoral. De ese tiempo no recuerdo algún tipo de apoyo de los funcionarios de la cultura. Sí y destaco la preocupación personal de Gerardo Dayub
Hacia finales del 2007, Carlos Marín, en una nota de El Diario hacía alusión a la oportunidad histórica de incluir la Cultura en el debate que se avecinaba con respecto a la reforma de la Carta Magna de Entre Ríos. En Febrero del año siguiente se convoca a los hacedores de la cultura, al menos de Paraná, a debatir con los futuros constituyentes. Se elabora un documento. Si mal no tengo entendido, en la nueva Constitución se destina el uno por ciento del presupuesto provincial a la cultura. Sería interesante conocer si ha habido avances al respecto.
El año pasado, una ordenanza del Concejo Deliberante de la Ciudad de Paraná, votada por unanimidad, decide gravar con un impuesto a las actividades culturales y deportivas y crear un fondo de ayuda para los discapacitados. Lo cual genera la lógica reacción de los artistas. A partir de que los medios de comunicación levantan la información. La ordenanza queda sin efecto y la presidenta del órgano legislativo presenta su renuncia, desconozco si debido a este hecho, a la presidencia del bloque. La misma se toma sin consultar a las autoridades culturales del municipio, lo cual genera una comedia de enredos, que devela la arbitrariedad de las decisiones, la incomunicación y la falta de conocimiento de los números que se manejan en el ámbito de lo independiente.
Reconozco que puedo equivocarme con algunas fechas, algunos acontecimientos parecieran haber pasado hace siglos, pero y espero que se entienda la línea que atraviesa estos recuerdos.
Este es un año excepcional, con el 200 aniversario de la Revolución de mayo, la cultura estará muy presente, y es bueno, muy bueno que suceda, pero habría que tener en cuenta: que el árbol no tape el bosque.
-Según tu análisis, ¿qué es lo que falla? ¿Falta apoyo del público, del Estado, de los artistas?
-De la respuesta anterior se desprenden algunas cuestiones que pueden servir para esta pregunta. Lo primero que me animaría a decir es que uno no observa políticas culturales para con la actividad independiente, y que si las hay parecen acciones sueltas.
Con esto no quiero decir que no haya algún presupuesto para talleres, algunos ciclos o actividades generadas desde oficial, ya es la obligación de éstos, así como es un derecho de la población acceder a ellos. Me refiero específicamente, a la actividad independiente y a políticas que estimulen su producción y circulación. Sería interesante que la gente del medio con más experiencia, aquellos que se encuentran legitimados por sus pares puedan participar de la elaboración de programas oficiales. Conocer de qué modo se gasta el dinero. Conocer por qué, por ejemplo, un proyecto como lo fue el de Coproducciones Teatrales no siguió adelante. ¿Qué evaluación se hizo de la misma para tomar esta determinación? ¿Por qué cuando en muchas provincias se empieza a discutir la necesidad de una ley Provincial del Teatro, aquí todavía no? ¿Con qué criterios se seleccionan elencos para eventos teatrales con carácter de provincial y por qué no reciben un cachet por su participación, o sea, por su TRABAJO? ¿Por qué no se comienza a reflexionar en una ley de mecenazgo que garantice la participación de fondos privados? ¿Por qué tenemos un profesorado de teatro en la Provincia si aún el teatro no está incluido en la curricula escolar? Me parece que la mejor forma de apoyar la actividad teatral independiente es definiendo si para el Estado es importante o no, y de acuerdo a esa definición elaborar políticas a mediano y largo plazo en el que todos los actores involucrados puedan crecer, o bien seguir aparentando cierto interés.
El público, a priori, es parte del hecho teatral, pero es también una construcción que demanda tiempo. Con su entrada poner en valor un acontecimiento de lenguaje, si lo expresado en el párrafo anterior fuese posible, creo que se materializaría en un incremento del mismo.
Los artistas somos, en parte, culpables de esta situación, porque muchas veces nos negamos a discutir estas cuestiones, pero el hecho de que se conformase un grupo de teatristas autoconvocados para colaborar y aportar en la próxima muestra de teatro infantil de la Municipalidad así como la rápida reacción con el gravamen a la cultura, demuestra que algunas cosas comienzan a cambiar.
-¿Hicieron alguna gestión ante la Municipalidad o la provincia?
-Con el tema puntual del cierre de la sala al momento no realizamos ninguna gestión, no quiere decir que no la hagamos más adelante, consideramos que lo correcto sería poder elaborar alguna propuesta. Hoy por hoy, cualquier ayuda sería temporal y prontamente volveríamos al punto de partida. También, y hay que decirlo, existe un desgaste, que en la mayoría de los casos termina produciendo cansancio, contestando el primer punto también acuden recuerdos de muchas entrevistas, muchas presentaciones de proyectos….
-¿Como lo viven a esto? Como una frustración o como una etapa cumplida?
-Consideramos que este espacio ya cumplió su etapa. Lo cual es frustrante, pero también es movilizador, para adelante. En los últimos días hemos estado trabajando en una alternativa para poder seguir trabajando, es un espacio que nos permitirá ensayar los nuevos proyectos que ya están en marcha y con suerte y viento a favor en el 2011 tal vez aparezca una sala nueva
-¿Qué esperan para el futuro? qué planes tienen? cuáles son los proyectos?
-Hacia adelante nos esperan varios proyectos de producción de obras y continuar con el repertorio que hemos logrado conformar en los últimos años. La realización nuevamente del encuentro de Teatro de humor y, si se puede, colaborar también, con el de Teatro de Movimiento, ambos en su quinta edición, la concreción de una Biblioteca y un lugar de investigación y estudios teatrales.
Quisiera aclarar que en casi todos estos años la Sala contó con un subsidio del INT, que cubrió parte de los gastos, lamentablemente parece que no alcanzó.


