Por Mercedes García
Esta sección fue pensada para conocer a distintos personajes a través de su relación con la música, sin exigirles acreditación de expertos o eruditos porque todas las experiencias de nuestra vida son acompañadas con melodía de fondo. El disco de pasta, luego el de vinilo, más tarde el cassette y el CD ya se convirtieron en objetos clásicos de cualquier estante o mueble de la casa. Nos centramos en el último de estos clásicos, por ser un objeto que custodió los recuerdos de muchas personas en estos últimos veinte años, y para generar la inquietud de los entrevistados de revisar su discoteca y su imaginación.
Esta semana conoceremos a El Gato Sacha, un felino muy popular entre sus amigos por sus amplios gustos musicales (famoso, además, por pronunciar en apuros la frase “no me peguen, soy Rondano”). Desde el día en que Sacha decidió hacerse una cuenta en Facebook para dar a conocer su atípica melomanía, sumó más y más adeptos que lo idolatran por su sutileza al elegir, cada noche, un video y un comentario sobre jazz, clásica, folclore, blues, punk rock, y hasta entrevistas a grandes personalidades o filmaciones sobre fútbol.
Como todo gato, decidió por sí solo y a su manera el modo de encarar la entrevista. Hizo y deshizo las preguntas, pero lo importante es que puso mucha garra.
“¡Hola a la gente de Laurentino! Muchas gracias por sus elogios sobre mi persona y por su interés en entrevistarme.
Mi nombre es Sacha, que en lengua quechua significa monte, y me lo dio mi tutor, Andrés Rondano. Él es nacido en Villa María y viviendo allí tenía un contacto fluido con un grupo elitista de músicos de Santiago del Estero que usaban mucho esa palabra. De ahí, mi nombre.
En cuanto a mí, si tengo que dar un concepto de mi persona, digo que cada vez que trato de definirme, de contenerme en un conjunto o en alguna palabra, mis exploraciones internas que no son muchas, me dejan ver grietas enormes en las paredes de cada grupo al que puedo pensar que quizás forme parte, y por estos espacios mi ser huye despavoridamente. Como podrán imaginarse, esta personalidad no me trajo ningún beneficio para sentarme frente a esta entrevista.
Sin embargo, elegí a “Despues del tiempo”, un CD de los guitarristas Walter Heinze y Pablo Ascúa, editado por el sello paranaense Shagrada Medra. Son composiciones de Walter interpretadas por Pablo y las obras que son para dos guitarras las tocan a dúo.
El tema que más me gusta es “Ramito de Albahaca”, un bailecito con una melodía melancólica y hermosísima, donde participa como guitarrista invitada, Silvina López. ¡Y encima lo tocan con tercera vuelta! ¿¡Qué mas se puede pedir!?
Al CD lo he escuchado bastante y me lo dio a conocer un amigo guitarrista (dueño del original, je), y allí quedó su amistoso recuerdo adherido a mi copia, ésta con un arte de tapa bastante más miserable, y un sonido casi igual. Y también, con el disco, por supuesto que marchan otros recuerdos, ya que me acompaña desde hace unos años: algo de una realidad más rural, paisajes entrerrianos, algunas imágenes del siglo 19 en el estilo pampeano, otros aromas cercanos a mi casa, Villa María, de amigos y barrio, de mañanas y de mi madre.
En cuanto a mi tutor Andrés, les cuento que pertenece a la religión de los guitarristas. Toca en un trío de guitarras que lleva por nombre “Cuerda pa´rato” junto a Juanjo Cáceres y Luis Barbiero.
A veces ensayan en mi casa, aquí en Paraná. Me gusta lo que hacen, y dentro de todo nos llevamos bastante bien. En cuanto a él como ser humano, invito a que lo conozcan ustedes personalmente… no quiero generar falsas expectativas.
Para ir cerrando, una perlita: mi intención era responder las preguntas con el CD sonando en el momento así los recuerdos ante cualquier respuesta estarían más a mano, pero debo confesarles que no lo encontré por ningún lado… al menos ya sé que tipo de gato soy (un bolu…).
Un abrazo enorme con los garfios escondidos y los espero cada noche para compartir mi música.”






